Salir con una chica polaca

Reflexiones de una Patria Desvanecida

2020.10.08 05:33 SamLikesGirls Reflexiones de una Patria Desvanecida

2007 Como contarles de mi partida? Supongo podriamos comenzar con el motive tras la misma. Recuerdo haber tenido diez anos el dia que mi padre anuncio la noticia:
Despues de un largo invierno buscando empleo, la buena fortuna le otorga una oportunidad de conserje en una Universidad estatal de California, USA. No seria mucho el dinero. Pero, al sacar cuentas con mi madre, llegan a la determinacion que seria lo suficiente para brindarnos una mejor calidad de vida.
Tres meses antes, nos habian asaltado en plena Avenida Revolucion. Al mes siguiente, nos robaron una serie de electrodomesticos (caros e irremplazables).
Para cuando llega el invierno, nos encontramos compartiendo casa con mi Tia en Hawthorne, California. Es una casita humilde. Barrio calmado, de pocas palabras. Paso a paso, vamos asimilando esta manera distinta de hacer las cosas. Nunca se me dio el ingles. Pero, a peticion de las circunstancias, se me va engranando el idioma.
Un dia, me topo con un profesor en la calle. Sonrie, me mira a los ojos, y pregunta:
“How’re you doin’ today, Sam?”
Siento el shock nervioso de mi escasez verbal. Como puedo, regreso la sonrisa y respondo:
“Good.”
Me da un abrazo y sigue su recorrido. Es precisamente en esta interaccion cotidiana que pienso, por primera vez, sin verguenza ni duda alguna:
“La vamos a hacer.”
2016 Regresa el PRI al poder. Y en Estados Unidos, nos encontramos en plena jornada electoral. Abril. Primavera. Nos vamos de viaje al rancho de mi abuela en Oaxaca. Por motivos personales, mi madre (quizas buscando evitar friccion personal con mi familia paterna) decide quedarse en casa.
A medio camino, mi padre me pasa el volante- disque “para echarse un suenito.”
No recuerdo la ultima vez que estuve en Mexico. Viajamos en silencio y me pongo a pensar.
Me he dejado crecer el pelo (“la grena,” diria mi abuela) y me manejo principalmente en Ingles. Aquella lengua ajena que una vez me hizo bajar la mirada por miedo de ser expuesto ahora me nace de manera natural, sin interrupciones ni esfuerzo.
Hubo un Verano que mi padre me introdujo a los Bee Gees, superestrellas de Pop Britanico con voces afeminadas. De los 11 a los 13, tomo de hobby salir a caminar con el Walkman prestado de mi Viejo. Al principio, no comprendo mucho, solo se que tienen buen ritmo y unas melodias tremendas.
Es aqui donde cristaliza la basis formal de mi educacion en Ingles. Es aqui donde comienzo a despegarme de la cultura. No por malinchista. No a proposito. Sino, porque es simplemente lo que hay.
Mi padre despierta con hambre. Hacemos una parade breve en una gasolinera y nos gana el antojo de tacos. A lado de la entrada esta una dona con su puesto. Mi padre me pasa el dinero y se regresa al coche. Me acerco para hacer la orden.
“Que va a llevar, joven?”
Alzo la voz y respondo.
“Tres de asada y tres de carnitas.”
Segun yo, me expreso de manera clara (o, por lo menos, comprensible). Sin embargo, la dona frunce las cejas y se me queda viendo un poco confundida.
“Como?”
Repito.
“Tres de asada y tres de carnitas.”
Ablanda la expression y confirma.
“Tres de asada?”
“Si.”
“Y tres de carnitas?”
“Si.”
“De tomar?”
Me gana la verguenza y lo doy por vencido.
“Nada.”
Preferible quedarme con las ganas de horchata a ser expuesto como Pocho, Turista en Tierra Propia. La dona sonrie al pasarme la comida. Dudo que hayamos compartido el dialogo interno, pero igual me retiro del puesto con la cabeza colgada, rendido ante la inseguridad.
Comemos al lado del camino. Al terminar, me queda una palabra plasmada en la mente:
Fraude.
2020 Ya sea por fortuna o error, Andres Manuel ha llegado al poder. Aquella drama del 2012 (recuerdo el “voto por voto, casilla por casilla” que retumbaba por las calles de Mexico) ha quedado borrada ante el triunfo de MORENA.
Como buen pocho, observe la polemica presidencial desde mi hogar en California, dialogando y opinando sin conocer las realidades del dia a dia. En pleno fanaticismo adolescente, considero que reflexiones sobre “la burocracia” y “el socialismo” pueden llegar a tener alguna relevancia. Nadie me corrije y sigo en el error.
Mayo. Recibo el bachillerato, vendo mis pertenencias y me lanzo al camino en busca de algo nuevo. A los dos meses, se me acaba el dinero y termino a unos 4,000 km del puerto fronterizo mas cercano con Mexico.
Es imposible no darse cuenta:
Calculo ser un o de los dos o trescientos hispanos en esta ciudad de 60,000. Trabajo en una gasolinera y duermo en la calle para ahorrar dinero (recuerden: es eleccion propia).
Un dia, se me queda viendo un cliente.
Como todo residente del estado (o, bueno, casi todos), es blanco. Me pregunta con complete seriedad:
“What ethnicity are you?”
De donde eres?
La pregunta me trae cierto agrado. Entre mas lejos me encuentro de casa, mas Mexicano me siento. No lo dice con malicia- es pura curiosidad.
Respondo, le doy sus cosas y se va.
Conozco a una chica Polaca, bastante linda, universitaria. No parece importarle mi falta de recursos, ni el hecho que paso mis noches en parques publicos. Nos vamos conociendo. Me cuenta la historia de sus padres (inmigrantes, como los mios).
Un dia, nos vamos de viaje a Nueva York. Llegando a Manhattan, sugiero unos tacos. Encontramos un puestito que me recuerda de aquel viaje a Oaxaca. Me acerco a la ventanilla para hacer la orden.
“Tres de asada y tres de carnitas.”
El valedor responde sin voltear a vernos.
“Claro que si chavo. De tomar?”
Volteo a ver a la Polaca.
“Dos horchatas.”
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