Broma divertida para una chica que te gusta

Mi primer capiulo :3

2020.08.12 02:13 Librarii Mi primer capiulo :3

HERFANES
Capitulo 1.
- Ahhhh! – De forma brusca, algo la levanto – Soñé algo horrible, Melisa… Estabas muerta en mi sueño – Exhala – Al menos sé que fue una pesadilla solamente – Con el tremendo susto que recibió, agarro su almohada y volvió a acostarse - ¿Meli?, hey ¿Estas bien? – Tomo su mano, quiso ver si tenía pulso, su expresión facial se transformó en algo terrorífico, no sentía el corazón de su hermana – ¡Responde! ¡No me dejes! – Le hizo RCP esperando que hubiera alguna reacción – Meli… - Reposo su cabeza sobre sus brazos, y con lagrimas que recorrían sus mejillas, nariz y boca, solo podía rezar para que esta fuera otro mal sueño.
- Ahhhh! – Otra vez se despertó, pero ahora de verdad. En efecto, todo era falso, miro a su costado y no había nadie, se paró de la cama, y con sus pies desnudos, salió de su habitación. Bajo por unas pequeñas escaleras hechas de piedras, y camino cuidadosamente por el patio, justo en la zona de entrenamiento.
Ella salió a tomar un poco de aire fresco, a reflexionar un poco lo que había pasado. Mientras se lo planteaba escucha un sonido fuerte proveniente de la cocina, ella por su cuenta decide investigar, la luz esta prendida, lo que es raro a esas horas de la madrugada, se llevó un palo de madera que se encontró muy cerca de ella, de hecho, lo dejo ahí una noche anterior, abrió poco a poco la puerta, sin saber lo que iba hallar- ¡Te atrape! ¡Ahora dime que haces aqu…! – Su rostro de valentía se convirtió en decepción.
- ¡Sorpresa! Tardaste un poco Laria, tal vez dejarte una nota de venir aquí en vez de parecer un intruso era mejor, pero quería hacer algo más interesante y no tan típico, mira esto – agarro un cañón de confeti – Que raro, no funciona, a lo mejor si meto un cuchill... –Antes de terminar su frase, el cañón explota soltando un montón de confeti – Woah ¿No es genial?
- ¿Qué es esto Melisa? – Pregunta Laria
- ¿No sabes qué es? Es tu cumpleaños boba, eres adulta… En algunos países-
- Iugh
- No pongas esa cara – Melisa pone sus brazos cruzados – Mira, aquí están todos – Empezó a señalar – Ahí esta Marcos, Santi, Amber y otros que no me acuerdo su nombre jeje -
- ¿Y María y Silas? – Pregunta Laria
- Ah, ellos no pudieron venir, están un poco ocupados, pero no es nada contra ti, ya sabes cómo es esto, entre mas rango mas trabajo.
Antes de que pudiera celebrar el cumpleaños y soplar esas 18 velas, cerro con fuerza la puerta, todos en ese lugar se quedaron impactados – ¿No le habrá gustado el pastel? Jeje – Melisa intento hacer una broma para ligerar la tensión.
Afuera, en la zona de entrenamiento, Laria paseaba. Andaba molesta, todos sabían que a ella no le gustaban las fiestas ni los cumpleaños ¿Qué estaban intentando hacer? Pero más que eso, quería saber porque soñó lo que soñó ¿Significaría algo?
Esa duda la hacía sentir rara, solo sabía una forma de afrontar sus emociones, sea cual sea, fue directamente a la armería que estaba enfrente de la cocina y la zona de entrenamiento. Tomar con sus manos el arma con mas filo que había, y volver.
Sin antes darse cuenta, ya sostenía una espada tan filosa que el reflejo del amanecer se podría deslumbrar por completo, dirigiéndose al muñeco de practica que tiene el mismo tamaño de Laria, 1.83 aproximadamente, totalmente de madera. Se posiciono, agarro con fuerza el mango y se dispuso a atacar, fue tan duro el golpe, que dejo una marca en el muñeco tan notable, si hubiera tenido una espada del doble del grosor de la que poseía, seguramente lo partiría a la mitad.
- Oye – Le hablo Melisa – Sé que no te gusta nada de esto, pero quería hacer algo lindo por ti, digo, cumples 18 años, el mas importante, por fin podrás ser una líder, siempre has querido eso ¿No?
- Eso es lo que más me incomoda
- Vamos, seguro serás una gran…- Las palabras de Melisa fueron interrumpidas por una voz muy profunda, que cada vez que la escuchas sientes como si fuera una persona que no importa lo que diga, le sueles creer, que seguirías hasta el fin del mundo.
- Chicas, tenemos un asunto que tratar – Explico – Síganme
El peculiar hombre, las guio hasta la sala madre que está a una puerta de la cocina, del lado izquierdo. Es enorme, pero curiosamente muy vacía, no había televisión, ni sillones, en general ningún mueble u objeto que no fueran necesarios, casi todo se rellenaba con cojines, mesas pequeñas, libros. Las paredes llenas de espejos y obras de arte, autorretratos, algunos eran familiares, otros eran héroes para ellos, y porcentaje menor, eran pinturas llenas de simbolismos y filosofías.
Es tan grande el lugar, que había muchísimas puertas, tantas que hay 4 pisos repletas de ellas, Lo grande y ancho del lugar, mas el hecho de que no tenían muchísimos objetos creaba del sonido mas diminuto, un eco enorme, en especial cuando no hay nadie. Todas las habitaciones son de miembros, cada uno con su respectiva cama, baño, y alguna que otra pertenecía personal, solo pocos eran los afortunados en tener un cuarto separado de los demás, y entre las personas con suerte se encuentran Laria y Melisa.
El de la voz gruesa abrió una puerta que esta escondida detrás de una librería, Con una llave dorado que la tiene colgada en el cuello, pero que no se alcanzaba a ver por su saco que la cubría, Uso esa llave para girar la cerradura. Enfrente de ellos hay una escalera en espiral hacia abajo, los esperaba un camino tan estrecho que solo podían avanzar uno a la vez. El pasillo es como el de un bunker, al ser de concreto y teniendo unas luces blancas que parpadeaban, le daba un ambiente sofocante. Al llegar, una entrada de metal les negaba el paso, el hombre se encargó de dar una contraseña, antes de que hicieran un gesto, la puerta metálica se abrió, dejando ver lo que había adentro. Un centro, eso era. Un lugar lleno de libros, hojas en la mesa, en varios tablones e incluso en el suelo, todas repletas de información, de personas que siguen en búsqueda, objetos perdidos, secretos de países y facciones enemigas, así como los suyos. Los únicos que podían entrar ahí, eran los propios líderes y alguno que consideraban digno, por lo cual, casi nadie sabía de ese lugar, para la mayoría solo son rumores.
- ¿Que ocurre Padre? – Pregunto Melisa.
- Miren esto – El hombre es bastante alto, mas que Laria, alcanzando 1.95, piel blanca, cejas firmes, y unos ojos cafés que mostraban confianza ante la situación mas complicada, del mismo color tiene su saco y sombrero, un pantalón que combinaba con su zapato, ambos son igual de negros, en el caso de sus zapatos, podrías ver hasta tu reflejo – Hay un collar muy valioso que debe ser encontrado.
- ¿Un collar? – Pregunta Melisa intrigada.
- Si vale mucho, se dice que su valor puede ser llegar hacer de una hoya repleta de monedas de oro, hay coleccionistas que pagarían muy bien por esto – Fue directamente a Laria, toco su hombro y le dijo – Estamos esforzándonos a encontrarlo, no somos los únicos que la buscamos, con ese dinero podríamos pagar nuestros gastos, tal vez por muchos años.
- ¡Bien! ¿Cuantos iremos? ¿100? ¿200? ¡Espera! ¿Si somos 200 podemos llamarnos equipo Melisa? – Melisa con gran entusiasmo como siempre, le hizo reír a él, de mejilla a mejilla. Laria ni tan si quiera mostro un gesto.
Melisa tenía 14 años, Rubia, de ojos azules, de unos 1.63 metros y una sonrisa más grande que cualquier luna menguante, por lo cual su visión de la vida es graciosa y un tanto inocente, eso la distinguía de forma muy especial en ese lugar, y en el corazón de muchos. Se llama Melisa Lockheart, pero todos la conocían como la pequeña Meli.
Laria en vez de parecerse a su hermana, la diferencia entre ambas es enorme, cabello castallo, ojos oscuros, y mientras Meli siempre le encantaba estar rodeada de gente, Laria se sentía mejor en la soledad, incluso cuando entrenaba. Su visión del mundo es seca, como si nada le causara una respuesta que no fuera la de tirar la mesa e ir se. El Yin y el Yang plenamente representados en ellas.
- No Meli – Aclaro el hombre – Lo que necesitamos es cautela y sigilo, por eso iran los que pienso que están mejor en esta misión.
Melisa solo pensaban en una cosa
- Serán: Parlo Adam, Amber, Laria, Melisa y yo.
- Mm… Adam ¿Ese debilucho? – Laria entre dientes aclaro su disgusto.
- AHHHH, tiene que ser una broma SIlas – Melisa con una molestia, le replico
- ¿Pasa algo Meli? – Pregunto Silas.
- No… Solo que como ya comienzan las clases, no quiero sobre esforzarme jeje.
- Meli… ¿Qué te dije sobre las mentiras?
- ahhhh – Suspiro – “Si miento, le miento a mi dios, a mi padre y a mi”
- Bien, ahora dime porque no quieres hacer la misión.
- Iba a ir con unos amigos a Lucierna.
- ¿Sera pronto?
- Un poco después de entrar a la escuela.
- Okay, intentare…- Silas fue interrumpido por un regaño que seguro se escucho fuera de esas paredes.
- Meli estúpida – Dijo Laria - ¿En serio le prestas mas atención a tus amigos que a tu propia familia?
- Pero…
- Cualquier excusa no vale – Laria la siguió regañando sin perdón, verla enojada era como un tigre que no ha comido en años, y que se despertó para cazar, en algo todos los Herfanes estaban de acuerdo, y es que con una mirada podía hacerte temblar – Señor, perdón por esta molestia, Melisa estará preparada cuando usted lo ordene ¿Verdad Hermana?
- Si… - Melisa responde un poco obligada.
- Perfecto – Silas se puso sus lentes y se sentó en la mesa ovalada que se situaba en el centro de todo – Pueden retirarse, cuando consiga mas información, les daré la orden de ir, mientras tanto, entrenen, que las podría llamar en cualquier momento.
Laria y Melisa hicieron una pose de respeto, que consiste en hacer una reverencia con su cabeza de 5 segundos, mientras a su vez, agachan los dedos, meñique y anular, los demás dedos se posicionan de una forma singular, como lo que hace un niño para simular una pistola, y se lo ponen en el pecho. Melisa uso su mano derecha, y Laria la izquierda, para que el simbolismo signifique muchísimo mas, se debe utilizar la mano que mas usan, en el caso de Melisa es diestra, y Laria zurda. Después de los 5 segundos, se dan la vuelta y proceden a ir se.
En el pasillo en el que anteriormente estaban, volvieron a platicar Laria y Melisa.
- Oye Laria
- Mhh.
- ¿No te parece raro que ahora estamos buscando a un collar?
- ¿De que hablas? – Seguían platicando mientras avanzaban por ese espacio estrecho
- Todas nuestras misiones han sido de buscar información, o atrapar criminales ¿Ahora de pronto buscamos dinero y un collar? Y para colmo, es ultra secreto, por algo envió pocos, y cada uno de ellos son cercanos a él. Es raro.
Laria paro en seco – ¿Ahora te lo tomas en serio, después de avergonzarme enfrente de Silas? No seas tan quisquillosa, si él tiene un motivo hay que creerle.
- Si, lo sé, pero sigue siendo raro – Melisa reafirma su posición.
- Shh – Laria recurre a callarla – No digas nada hasta salir de aquí, seré tu líder y debes aprender a obedecerme.
Melisa no produjo ningún ruido, ni tan siquiera una expresión en su cara, simplemente se calló y ambas siguieron adelante.
Al salir de ahí, las dos se encaminaron a su habitación. El sol ya estaba en lo alto, al estar durante mucho tiempo encerradas abajo, cuando salieron a la superficie, fue un golpe duro en la cara, Melisa deseaba bajar de nuevo. Con un poco de molestia en sus ojos, subieron en la escalera de piedra que conectaba con el cuarto, abrieron la puerta y aunque no lo parecería de un principio, es enorme, machismo mas que los otros dormitorios.
Las paredes, el piso, las alfombras, las cortinas, los sillones (Uno de cada lado) Son azules, no había ningún color que sobresaliera más que ese.
Una cama matrimonial ocupaba la mitad de la habitación (Que también es azul), unos buros al lado de la cama, uno por cada lado, en ellos había ropa, libros, y alguno que otro objeto personal, en el caso de Melisa, tiene unos lentes, dentro de su estuche, y en la parte de atrás, la leyenda – Para mí bebe, espero que algún día puedes ver, lo que ninguna persona puede – Junto unas iniciales, la R y la H estaban muy remarcadas. Siempre le intereso saber de quienes son los lentes, y quien es o era R.H.
Laria también tiene un objeto valioso, consistía en un cuadro pequeño que ilustraba una flor, nadie sabía que significaba eso para ella, ni su propia hermana tenía esa información, no suele contar cosas de su vida.
Mientras la arreglaban, oyeron tres golpes con el puño cerrado en la puerta. Abrieron lo mas rápido posible pensando que era urgente, pero su preocupación se volvió alegría al ver de quien se trata. Un adulto joven, de tez de morena, con una estatura moderada, unos 1.85.
- ¡Parlo! – Melisa se sorprendió al verlo tan pronto, lo único que sabia de él, fue hace semanas, donde se enteró que está en una misión, pero solo Parlo y Silas compartían los datos.
- ¡Meli¡, ¡Laria¡, las extrañe chicas – Él es de todos los miembros, que mas ha estado con las dos, y el que mejor las conoce, se convirtió en un tercer hermano para ellas.
- Miren quien volvió, cuéntanos alguna historia, estoy segura que viviste alguna que vale la pena relatar.
- ¡Claro Laria!, he reído, sufrido, incluso amado – Ha Parlo se le escapo una pequeña risa – ¿y a ustedes? ¿Cómo les fue sin mí?
Sin clases, sin misiones, sin escuela, y ningún otro ocio, parecería que no había nada y que ambas estuvieran aburridas, pero a pesar, de que Laria en efecto se sentía un poco vacía, y solo pudo responder con un “Nada interesante”, Melisa veía cualquier cosa interesante y divertida, le conto sobre el día en que se lastimo en un entrenamiento, justo en la rodilla, pero que sus amigos estuvieron con ella, le hablo de que por curiosidad, siguió a una sola hormiga, hasta su hormiguero, de cómo casi le gana en Ajedrez a María, en fin, varias historias divertidas.
- Jajaja, me alegro por ti Meli – Dijo Parlo – Bueno, acaba de comenzar el día, tenemos mucho que hacer, las veré en la hora de la comida.
Después de que se despidieran, las hermanas Lockheart fueron a comer a la sala madre, habían llegado un poco tarde, pero todavía había algo para ellas. Melisa, Parlo, Laria, Amber, y Marcos se sentaron juntos en el piso para comer, todos querían saber lo que
Parlo había vivido en estas semanas, algunas cosas, no las pudo decir por razones de con fidelidad, pero intento responder todo lo que pudo
- Hey Parlo, dijiste que incluso amaste ¿Quién era? ¿Cuántos años tenia? ¿Cómo la conociste? Necesito saberlo todo.
- Cálmate un poco Meli jejeje, - Se podía ver el brillo en los ojos de la pequeña por saber - ah, pues fue una chica muy hermosa, la conocí en una panadería, trabaja ahí, le ayudé a subir unos costales de harina al camión, como tenía tiempo decidimos quedarnos un rato largo para hablar, fue alguien que me ayudo a no volverme loco en tiempos en los que la soledad era mi única amiga.
- ¿Te acostaste con ella?
- ¡Amber! ¿Cómo le preguntas eso?… ¿Pero lo hiciste Parlo? – Amber tiene el caballo gris y en forma de hongo, una estatura muy similar a la de Meli, ella no tiene pena con nada, es como si todo le diera exactamente lo mismo.
- No te preocupes, supongo que tienen curiosidad, pero esta Meli y le puede traumar mi respuesta – Todos se empezaron a carcajear, incluso Laria soltó una leve sonrisa
- ¡Oigan, dejen de tratarme como una niña! – Melisa quería reírse del chiste, pero mostro como un falso enojo para no darle la razón a Parlo.
- Pero eres una niña, je – Amber sacudió el cabello de Meli
- Jajajaj, para que negarlo, si fue divertido – Se dio cuenta no podía seguir ocultando su risa
En la comida, todos se la pasaron bien, contaron anécdotas y después de mucho tiempo, todos se sentía como una familia otra vez, aunque todo lo bueno debe terminar, y asi fue, enseguida de terminar de comer, entrenaron alrededor de seis horas, fueron a un patio que de hecho parecen terrenos, fuera de la instalación, es gigante, lo suficiente para que pueden albergar hasta 300 personas entrenando, con sus propios muñecos, pesas y largo etc., para sentirte que puedes mejorar en cada aspecto que desees, incluso hay maestro de varias artes marciales, que anteriormente también eran Herfanes como los propios chicos y adultos que siguen practicando.
Había cuatro tipos de rangos, el primero es el cargo de Lider, algo que solo tres personas actualmente lo tenían, Parlo, Maria y Silas, son lo mejor de lo mejor.
El segundo es la Elite, solo los que más tenían habilidad, inteligencia, fortaleza y que demuestran día a día su combate excepcional, entre ellos están Melisa, Laria, Marco, Amber y otros mas. Ellos no practican con los demás, sino en la zona de entrenamiento que está adentro.
El tercero consiste en practicantes o de plano gente que nunca alcanza a la gente de Elite, y realiza misiones de menor rango, algunos esperan ser de más utilidad en un futuro.
Y el ultimo rango es ayudante, son personas que generalmente no combaten, y se dedican a otra cosa, cocineros, jardineros, de limpieza o médicos, ellos suelen ser lo que mas apoyo consiguen para su estudio.
Una vez hayan terminado, suelen tener tiempo libre, Melisa fue con otros miembros a comprar helados, su favorito es el de vainilla, y en eso, Laria leía, un cuento, es interesante, habla de cómo un lobo dejo su manada, para buscar una mejor vida, un librito que normalmente se les contaba a los niños, pero eso no fue suficiente para que no le encante.
Como todos los días, llego la hora de dormir, se pusieron sus pillamas, cenaron, y se acostaron juntas, Melisa con el día tan gracioso y productivo que tuvo, iba a descansar bien, el problema es Laria, que cuando soñó lo de su hermana, no le pareció gracioso ni
para recordar, esperaba que en un futuro no pasara nada, y que olvidara pronto, esa terrible pesadilla.
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